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Ni todas las toses son iguales, ni las causas que las desencadenan son las mismas. Considerada como el perro guardián de nuestros pulmones, saber de qué tipo es y tratarla, puede evitar el desarrollo de una bronquitis, e incluso, si no se toma a tiempo, de una neumonía.

La acción de los distintos virus sobre el aparato respiratorio puede hacer que, sin las debidas precauciones, lo que empieza como un simple catarro termine desencadenando una inflamación en alguna parte del pulmón.

¿Pero cuál es el primer indicador de que un virus de este tipo ha entrado en el organismo?: la tos, cuya principal misión es la de vigilar la entrada a esos intrusos que, a través de las vías respiratorias, pueden alterar el buen estado de los pulmones. Así, según sea húmeda, seca, metálica, perruna, sibilante o con náuseas, por ejemplo, la tos puede definir qué tipo de alteración la ha producido, facilitando el diagnóstico en uno u otro sentido.

Tos y bronquitis

Aunque el principal desencadenante de tos suele ser el resfriado común, hay una dolencia cuya seña de identidad más destacada es la tos: la bronquitis, que se puede definir como la inflamación de los principales conductos que llevan el aire a los pulmones (los bronquios) y cuyos síntomas son similares a los de un resfriado.

El origen de la bronquitis suele ser infeccioso, pero también puede estar producida como consecuencia de la contaminación ambiental o por la inhalación de gases tóxicos, dando lugar a la bronquitis irritativa.

El síntoma que permite diferenciarla de un resfriado común es el hecho de que, a medida que la infección empeora, puede producirse la expectoración de una mucosidad espesa de color amarillento. Suele remitir al cabo de una semana, sin presentar mayor complicación.

Reposo y mucho líquido

Las principales pautas para el tratamiento de la bronquitis pasan por descansar y guardar reposo, beber muchos líquidos (lo mejor es ?obligarse? a hacerlo cada una o dos horas), evitando aquellos que contengan cafeína;
y mantener unos niveles adecuados de humedad en el entorno.

Otras medidas que ayudan a aliviar los síntomas son adoptar una postura adecuada para dormir (los ataques de tos nocturnos son especialmente molestos); evitar la ingesta de alimentos difíciles de masticar, como la carne y las verduras crudas (ya que cuando se padece bronquitis, cuesta trabajo respirar mientras se come) y recurrir a soluciones naturales como, por ejemplo, la infusión de marrubio, que reduce el grosor de las secreciones mucosas.

En cuanto al tratamiento farmacológico, el Doctor González Mangado señala que si se trata de un cuadro leve se puede acudir al tratamiento sintomático como los anticatarrales, los analgésicos, los sueros y los antitusígenos, que son eficaces siempre que no exista ninguna otra enfermedad o complicación?.

En caso de que la fiebre persista durante más de dos o tres semanas; ésta supere los 38,5 ° C; la tos o las sibilancias se mantienen durante más de un mes o va acompañada de una secreción sanguinolenta; existe dificultad para respirar o aparecen otros síntomas como hinchazón de pies, hay que consultar con el especialista.

 

Dra. Patricia Malamud
Médica Neumonóloga